Después de una lluvia intensa o un aumento del deshielo en la cordillera, el agua puede cambiar de color y volverse más turbia. Este fenómeno, que muchas veces se percibe a simple vista, es también una señal que permite entender lo que está ocurriendo en la cuenca.
Para facilitar esa lectura, la Junta de Vigilancia del Río Maipo Primera Sección (JVRM) incorporó la publicación del índice de turbiedad en su sitio web, un indicador clave para estimar la cantidad de sedimentos en el agua y anticipar cambios en las condiciones operacionales. Este indicador refleja la cantidad de partículas en suspensión presentes en el agua, tales como arenas, limos, arcillas, materia orgánica, algas u otros materiales. En términos simples, qué tan clara o transparente esté el agua, da un indicio de la cantidad de sedimento en ella; valores altos se asocian a una mayor presencia de material suspendido y viceversa
Contar con esta información “es relevante, porque permite detectar cambios en la calidad del agua de forma rápida y anticipar eventuales problemas. En cuencas como la del río Maipo, donde conviven múltiples usos, desde consumo humano y riego hasta procesos industriales y conservación de ecosistemas; la turbiedad se transforma en una señal temprana de eventos que pueden afectar la operación de captaciones, canales o plantas de tratamiento”, explicó Ernesto Veres, gerente y juez de río de la JVRM.
Aunque la turbiedad no necesariamente se asocia a contaminación, sí puede alertar sobre procesos que movilizan materiales en la cuenca, como erosión de suelos, remoción en masa o arrastre de sedimentos durante lluvias o deshielos.
La información publicada por la JVRM proviene del monitoreo efectuado por operadores de Aguas Andinas, en una sus bocatoma.
El presidente de la JVRM, Luis Baertl, señaló que “la incorporación de este indicador forma parte del esfuerzo de la organización por mejorar la disponibilidad y transparencia de información relevante para la gestión del agua en la cuenca del Maipo. Nuestro objetivo es facilitar el acceso a los datos a los usuarios , de manera más directa. De esta forma, agricultores, canalistas, operadores de sistemas industriales y otros actores de la cuenca contarán con información actualizada sobre las condiciones del río, permitiéndoles anticipar eventuales efectos sobre sus operaciones”.
