• Un estudio conjunto permitió evaluar la red actual de estaciones en la cuenca del Maipo, detectar brechas y diseñar un plan maestro que incorpora nuevos sensores, puntos de medición y mejoras en la transmisión de datos para anticipar con mayor precisión la disponibilidad hídrica.

En la cuenca del Maipo, la nieve acumulada en la cordillera es, en gran parte, el agua que meses después circula por el río y entender cómo se acumula, cómo se transforma y cuándo se derrite es una información crítica para la gestión del recurso.

Con ese foco, la Junta de Vigilancia del Río Maipo Primera Sección (JVRM) y la Facultad Ingeniería Civil Agrícola de la Universidad de Concepción desarrollaron un trabajo técnico orientado a revisar en profundidad cómo se está monitoreando hoy el clima en la cuenca y qué es necesario mejorar para observar mejor lo que ocurre en la alta cordillera.

En las cuencas de Chile central, y particularmente en el Maipo, la disponibilidad hídrica depende en gran medida de los procesos de acumulación y derretimiento de nieve. Por eso, no basta con medir lluvias o temperatura; es clave entender el comportamiento nival”, explicó Sebastián Krogh, académico del Departamento de Recursos Hídricos de la Universidad de Concepción.

Como parte de esta colaboración, los especialistas evaluaron la red meteorológica y de telemetría existente, tanto privada como de la Dirección General de Aguas (DGA), identificando fortalezas, vacíos de información y oportunidades de mejora. A partir de ese diagnóstico, se definieron directrices técnicas para un plan maestro que considera la rehabilitación de estaciones, la eventual reubicación de puntos de monitoreo, la incorporación de sensores para variables actualmente no registradas y la revisión de los sistemas de transmisión de datos.

Como Junta, hemos avanzado en la incorporación de nuevos sensores, cámaras y mejoras en los dispositivos de registro en la alta cordillera. El aporte de la Universidad de Concepción nos permitió tener una mirada integral del estado de la red y de las brechas que aún existen para observar mejor la cuenca”, señaló José Manuel Córdova, gerente técnico de la JVRM.

Este trabajo se enmarca en un proceso más amplio de modernización que la JVRM ha venido desarrollando durante los últimos años. Solo en 2025, la institución incorporó servicios externos de pronóstico de caudales con escalas diaria, semanal y mensual, sumando dos modelos predictivos que actualmente se encuentran en evaluación. Paralelamente, se ha trabajado en la actualización y perfeccionamiento del modelo hidrológico propio, adaptándolo a las nuevas condiciones climáticas observadas en la cuenca.

La variabilidad climática exige una gestión cada vez más anticipatoria y basada en evidencia. Fortalecer nuestras capacidades de monitoreo y modelación es una condición necesaria para tomar mejores decisiones operativas en beneficio de todos los usuarios de la cuenca”, afirmó Ernesto Veres, gerente y juez de río de la JVRM.

Más y mejores datos permiten entender mejor lo que ocurre en la cordillera y, más importante aún, anticipar con mayor precisión cómo se comportará el río en los meses siguientes, fortaleciendo así la gestión hídrica en un escenario de alta variabilidad climática.