• La Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Maipo primera sección (JVRM) participó en el ciclo de webinars Descubre tu cuenca valle del río Maipo, organizado por el Programa Hidrológico Intergubernamental de la UNESCO para América Latina y el Caribe, CONAPHI UNESCO Chile y la Dirección General de Aguas (DGA).

 

En el módulo titulado Agua y gestión territorial, realizado el 10 de diciembre, el presidente de la organización, Luis Baertl, presentó la experiencia de la cuenca del Maipo como un caso concreto de gestión coordinada en un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos.

Durante su intervención, Baertl recordó la relevancia estratégica de la primera sección del río Maipo, destacando que en este tramo del río se emplazan 34 de las 54 comunas de la Región Metropolitana, se concentra alrededor del 42% de la población del país y cerca del 39% del PIB nacional, donde confluyen usos agrícolas, sanitarios, industriales, energéticos, mineros y turísticos. En ese escenario, explicó que la JVRM, regida por el Código de Aguas, es una corporación de derecho privado sin fines de lucro que cumple la función pública clave de administrar y distribuir el recurso hídrico entre sus distintos usuarios bajo un modelo de gobernanza colegiado y transparente.

Uno de los puntos centrales de la exposición fue el tránsito desde un manejo del río basado en el superávit hacia un escenario de gestión permanente en condición de escasez. Baertl advirtió que la presión sobre el recurso se ha intensificado y que, actualmente, el río se administra “por escasez y no por abundancia”, lo que exige acuerdos constantes, flexibilidad y coordinación entre actores para asegurar el consumo humano sin dejar de proteger la producción de alimentos y otras actividades estratégicas. Recordó que cerca del “70% de los regantes asociados posee menos de 10 hectáreas, por lo que las decisiones de distribución impactan directamente en su sustento”.

En este contexto, destacó también los impactos de la extracción de áridos sobre la infraestructura de riego, relatando el caso de la bocatoma El Clarillo, “donde el lecho del río ha descendido en torno a ocho metros aguas abajo, obligando a las asociaciones de canalistas a realizar importantes inversiones para proteger la obra y evitar su colapso”. Asimismo, la JVRM ha impulsado campañas de denuncia y prevención frente a actividades como la extracción no autorizada de agua, la extracción ilegal de áridos y la disposición de basura en el cauce.

Baertl describió el trabajo técnico de la organización, que incluye campañas de comunicación y educación, controles permanentes de caudales, emisión de pronósticos hidrometeorológicos y de caudales de temporada, así como sistemas de monitoreo y telemetría en coordinación con la DGA, las empresas sanitarias y otros actores. “Aforamos cada dos horas”, explicó, enfatizando que esta capacidad permite ajustar la distribución entre usuarios consuntivos en tiempo casi real y optimizar el uso del embalse El Yeso en años de alta y baja disponibilidad.

El presidente hizo hincapié en que la JVRM se ha consolidado como una institución altamente profesionalizada, con modelos de gestión transparentes, auditorías financieras y contables, y un centro de operaciones que se mantiene abierto a visitas de instituciones, universidades y organizaciones interesadas en conocer de cerca cómo se administra el río en un contexto de cambio climático y variabilidad hídrica.

Entre los ejemplos de gestión exitosa mencionó el convenio con Aguas Andinas, resultado de una negociación que permitió compatibilizar la prioridad del consumo humano con la continuidad de la actividad agrícola en la cuenca, reduciendo conflictos y promoviendo acuerdos de redistribución reconocidos por la DGA. Estos mecanismos han sido clave para “pasar raspando los períodos más críticos de la megasequía sin llegar a escenarios extremos de racionamiento”.

Finalmente, Baertl llamó a fortalecer la institucionalidad del agua a nivel de cuenca, señalando la necesidad de avanzar hacia una política de Estado que articule a los distintos organismos con competencia en recursos hídricos bajo una visión común. En esa línea, valoró espacios como la Mesa Estratégica de Recursos Hídricos del río Maipo y el propio ciclo “Descubre tu cuenca”, que reúnen a actores públicos, privados y de la sociedad civil en torno al objetivo compartido de asegurar la seguridad hídrica y una gestión territorial integrada que reconozca al Maipo como una sola cuenca y un sistema vivo del que depende el futuro de millones de personas.